4 datos que muestran el peso del voto latino en la "ola azul" que llevó a los demócratas a arrasar en las elecciones de medio mandato en EE.UU.

    • Autor, Leire Ventas
    • Título del autor, Corresponsal de BBC News Mundo en Los Ángeles
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Hace solo dos años, Estados Unidos pareció confirmar aquello que en su día dijo Ronald Reagan: "Los latinos son republicanos, pero todavía no lo saben".

En las elecciones presidenciales de 2024, Donald Trump consiguió un apoyo récord entre los votantes hispanos, rozando el 48%.

Lo logró, según concuerdan los analistas, gracias a la promesa de blindar la frontera frente a la inmigración irregular, la mejora económica y una retórica de valores conservadores compartidos.

En muchos condados de mayoría hispana repartidos por toda la geografía estadounidense, aquel triunfo fue la cristalización de una tendencia originada en la pandemia.

Sin embargo, la "ola azul" que llevó a los demócratas a hacerse con el control de ambas cámaras del Congreso de EE.UU. y asegurarse victorias clave en las elecciones de medio mandato de este martes pinta un panorama muy distinto sobre el electorado latino.

Mientras termina el conteo, las encuestas a boca de urna que hace un consorcio que integran la agencia AP y otros grandes medios apuntan a que el apoyo latino a los demócratas aumentó 11 puntos porcentuales desde 2024 y borró el avance que había experimentado Trump en su reelección.

"Desalineación a toda máquina", escribió en la red social X Mike Madrid, una de las voces más autorizadas para hablar del muy citado pero con frecuencia mal entendido concepto del "voto latino", a medida que se iban revelando los resultados estado por estado.

El estratega político y cofundador de The Lincoln Project lleva tiempo insistiendo en lo que llama la "desalineación partidaria" para explicar el comportamiento pendular del electorado hispano en los últimos años.

En lo que los analistas coinciden es en que en esta ocasión fueron parte de lo que provocó lo que se ha definido como un "tsunami azul", un "terremoto electoral" o como un "desastre", como han tal como han preferido tildarlo algunos republicanos indignados que culpan al presidente Trump de la derrota de su partido.

A continuación, te mostramos algunos de los datos más visibles del poder en las urnas del grupo poblacional que más ha crecido en los últimos 20 años en EE.UU.

1. El "terremoto" Hinojosa-Talarico en Texas

El epicentro del terremoto se ha registrado en Texas, uno de los bastiones republicanos por excelencia, donde ningún demócrata había conseguido hacerse con un cargo estatal en más de 30 años.

Este martes se rompió la racha de derrotas por duplicado.

Gina Hinojosa, de 52 años y ascendencia mexicana, fue elegida gobernadora del estado, la primera latina en conquistar el cargo.

Hinojosa dio la sorpresa al destronar al republicano Greg Abbott, tres veces electo gobernador y fiel aliado de Trump.

Obtuvo los márgenes más amplios en los centros urbanos tradicionalmente más progresistas de este estado en general conservador (Austin, Houston, Dallas).

Pero también se impuso por varios puntos en San Antonio y en los condados fronterizos con México donde el porcentaje de la población que se identifica como latina supera el 80%.

En esa región del sur de Texas que en 2024 votó mayoritariamente por Trump tiene ella precisamente sus raíces y a ello le hizo referencia en su discurso de la victoria. "Soy hija del Valle del Río Grande, donde la gente encarna la ética y los valores de este gran estado", dijo.

Su victoria valida el sueño largamente pospuesto de los demócratas de que los cambios demográficos en el estado fueran seguidos por un cambio en el poder político.

Hoy por hoy los latinos representan el 40% de la población del estado.

"El triunfo de Hinojosa es un testimonio de la nueva realidad demográfica de este estado", le dice en esa línea a BBC Mundo Álvaro J. Corral, politólogo y profesor de la Universidad de Texas en el Valle del Río Grande.

Mientras, según el desglose de datos de AP, Talarico logró construir una coalición diversa de votantes, conquistando a una mayoría de jóvenes y de hispanos, y derrotar con ella al republicano Ken Paxton, un exfiscal perseguido por los escándalos.

En una entrevista con Noticias Telemundo ya como senador electo, Talarico reconoció que debe su victoria a la comunidad latina. "No iría al Senado si no fuera por los latinos en nuestro estado", dijo.

Preguntado por la BBC, el profesor de ciencias políticas de la Universidad George Washington Quardricos Driskell describió este doble triunfo demócrata en el estado de la Estrella Solitaria como "absolutamente histórica".

Tan solo dos años atrás Trump había conquistado el 55% del voto latino en Texas, todo un récord para un candidato presidencial republicano, con un aumento de 27 puntos porcentuales con respecto a 2016, según datos del Texas Politics Project.

Lo de este martes "no fue solo un tsunami o un mero referéndum [de los dos primeros años de presidencia de Trump], sino una masacre", dijo Driskell. "Una clara distinción de que el país quiere ir en una dirección diferente".

2. El "realineamiento" demócrata en los condados fronterizos con México de mayoría latina

Otra de las estrellas en ascenso del Partido Demócrata en Texas es Bobby Pulido, un ícono de la música tejana metido a político.

Presentándose como "chapado a la antigua" y con una campaña centrada en la economía, recorrió áreas rurales que no habían visto a un candidato demócrata en años, se reunió con los vecinos y cantó en fiestas de quinceañeras.

Gracias a ello y a sus propuestas, logró recuperar para el Partido Demócrata el escaño en la Cámara de Representantes correspondiente al distrito electoral 15, que abarca desde los condados rurales al este de San Antonio hasta los que colindan con territorio mexicano.

Se lo arrebató a la republicana Mónica Cruz, que se hizo con el cargo en 2022 y no pudo conservar más allá de un periodo.

Con ello le dio portazo al giro del electorado, en más de un 80% latino, hacia el Partido Republicano que empezó en la pandemia y se consolidó con un apoyo mayoritario a Donald Trump en las presidenciales de 2024.

"Su victoria es un ejemplo de cómo el uso de celebridades tiene pegue con los votantes latinos", le dice a BBC Mundo Álvaro J. Corral, politólogo y profesor de la Universidad de Texas en el Valle del Río Grande.

"Pero sobre todo nos enseña que las referencias a la cultura hispana y sus costumbres siguen siendo un fuerte movilizador para el votante latino", prosigue.

"En un momento en el que se habla tanto de la integración social y del peso político del votante latino, es un ejemplo claro de que el forjar conexiones en términos culturales y en español tiene beneficios electorales", concluye.

De la misma manera, los demócratas Henry Cuéllar y Vicente González se impusieron con el 65,8% y el 55,6% de los votos en los otros dos distritos electorales del Valle del Río Grande, fronterizos con México, el 28 y el 34.

Los analistas concuerdan en que esto deja en evidencia el fracaso de la estrategia de los republicanos de rediseñar los distritos electorales buscando aprovechar lo que consideraban una preferencia electoral ya consolidada entre los hispanos.

"Este es un revés catastrófico para el intento de Donald Trump de alterar el mapa electoral mediante la manipulación de distritos para garantizarse el control de la Cámara de Representantes", afirmó el miércoles John Bisognano, presidente del National Democratic Redistricting Committee, una organización demócrata dedicada a impulsar y supervisar los procesos de redefinición de distritos electorales.

Por su parte, Adam Kincaid, director ejecutivo del National Republican Redistricting Trust, la organización republicana encargada de promover y defender los nuevos mapas electorales, admitió que fallaron en su cometido.

"Intentar ganar cinco escaños en Texas, sin poner en serio riesgo ningún otro, era una tarea hercúlea", le dijo Kincaid a la agencia AP el miércoles. "Requería que las tendencias que habíamos estado observando durante los últimos años continuaran, y no ocurrió".

3. El colapso de la ventaja republicana en Miami (aunque Florida sigue siendo su bastión)

Todas las grandes metrópolis del país se inclinaron en 2024 por el Partido Demócrata. Con una excepción: el condado de Miami-Dade, el núcleo urbano que integra la principal ciudad de Florida y cuya población es en más del 74% latina, mayoritariamente de origen cubano.

Trump ganó este distrito electoral por 11 puntos de ventaja, un 55% de los votos contra un 44% de Harris, consolidando la hegemonía republicana en el estado.

Su arrolladora victoria fue toda una sorpresa, ya que en las elecciones presidenciales anteriores, de 2016 y 2020, el condado se había decantado ampliamente por los demócratas Hillary Clinton y Joe Biden respectivamente.

Y la última vez que los republicanos ganaron en esta ciudad del sur de Florida había sido 32 años antes, con George H.W. Bush.

En ese mismo distrito y ese mismo año, la republicana Maria Elvira Salazar fue reelegida para la Cámara de Representantes con 60,38%, sacándole a su rival demócrata una ventaja de 20,76 puntos

En las elecciones legislativas de este martes, la carrera por este distrito, el 27, ha sido una de las más observadas del país, y a última hora del miércoles aún sigue sin resolverse.

Aunque Salazar se proclamó vencedora la misma noche electoral, es posible que el reñido cara a cara se dirija a un recuento automático.

Menos de un punto porcentual separa a la republicana de su contrincante, el demócrata Eliott Rodríguez.

La supervisora electoral de Miami-Dade, Alina Garcia, señaló en una rueda de prensa este miércoles que la diferencia es de apenas 0,46%, dentro del margen que en Florida desencadenaría un recuento automático de votos con máquinas.

De ordenarse, este no comenzaría antes del sábado 7 de noviembre.

Sea como fuere, lejos quedan las ventajas obtenidas por la propia Salazar y por Trump hace apenas dos años.

Durante su campaña, la experiodista y conductora de televisión, nacida en Miami e hija de exiliados cubanos, defendió el blindaje de la frontera a tiempo que se mostraba a favor de reformar el sistema migratorio del país para otorgar estatus legal a algunos indocumentados que llevan años en EE.UU.

También cuestionó a Trump por sus esfuerzos para hacer cumplir las leyes migratorias, asegurando que habían "ido demasiado lejos".

En un mensaje en video dirigido al presidente, subrayó que los votantes hispanos que contribuyeron a que llegara a la Casa Blanca en 2024 "se sienten traicionados".

Una postura que mantuvo en su discurso del martes por la noche, cuando aseguró que los votantes habían hablado "con mucha fuerza", tanto en su distrito como en el resto del país.

"Están diciendo claramente a mi partido, al Partido Republicano que está en el poder, que hay que cambiar de curso cuando se trata de la economía y la inmigración", manifestó.

Mientras, Florida demostró seguir siendo un bastión republicano, con Byron Donalds, un firme aliado de Trump elegido para suceder a Ron DeSantis al frente de la gobernación.

"El voto hispano dio un notable giró hacia los demócratas en las elecciones de medio término y contribuyó en buena medida a que los republicanos perdieran el control de ambas cámaras del Congreso", le dijo a BBC Mundo Carlos Chirinos, editor sénior de política y elecciones de Factchequeando, una organización no partidista y sin fines de lucro dedicada a ampliar el acceso a contenido verificado y relevante.

"Aunque en Florida ese giro fue aún más pronunciado que en Texas, donde ayudó a que los demócratas arrasaran varias instancias del poder estatal que tenían décadas sin poder ganar, no fue suficiente para facilitar victorias demócratas", destaca.

"Sin embargo, complicó las cosas a los republicanos incluso en distritos en los que tradicionalmente han sido seguros para ellos, como en el sur del estado, bastión de la comunidad de origen cubano".

4. Los latinos, el electorado que más se alejó de los republicanos

Los latinos constituyen el grupo poblacional que más ha crecido en los últimos 20 años, según estudios del Pew Research Center.

Han pasado de representar el 9% de los votantes en 2006 al 16% este año.

Ese crecimiento sostenido los convierte en el segundo mayor grupo de electores de EE.UU., solo detrás del electorado blanco (61%).

Casi 39 millones de latinos tenían derecho a voto este 3 de noviembre.

Y según encuestas a pie de urna y análisis de agrupaciones civiles y varios medios, fue el grupo demográfico que protagonizó el mayor cambio de partido en las elecciones de medio mandato.

El apoyo de los votantes latinos a los demócratas en la Cámara de los Representantes aumentó en un 28% con respecto a los comicios de 2024, más que el de ningún otro grupo étnico, según datos analizados y publicados por The New York Times.

Un 67% votó por los demócratas en la Cámara Baja, frente al 30% que apoyó a los republicanos.

La mayoría de los hispanos también habrían respaldado a los candidatos demócratas al Senado (63 %) y a gobernadores (66 %), de acuerdo al sondeo llevado a cabo en distritos reñidos por UnidosUS, una de las principales organizaciones de defensa de los latinos.

"Las elecciones han marcado un hito para la comunidad latina. Impulsados por la indignación ante la situación económica y una fallida campaña de deportaciones masivas, los votantes latinos registraron la mayor participación jamás vista en unas elecciones de mitad de mandato y consolidaron su posición como un sector electoral decisivo", afirmó Janet Murguía, presidenta y directora ejecutiva de UnidosUS.

A medida que termina el conteo, los analistas se sumergen en el desglose de los resultados por estados, distritos y condados, orígenes étnicos, edades y géneros, y los comparan con datos de contiendas anteriores, avanzan en su intento por comprender el comportamiento de los votantes hispanos y su impacto específico en cada contienda.

La radiografía es compleja.

"El voto latino no es un monolito ni tiene dueño", le dice a BBC Mundo Álvaro J. Corral, politólogo y profesor de la Universidad de Texas en el Valle del Río Grande, una afirmación con la que concuerdan otros expertos.

O como ya le había advertido a BBC Mundo Benny Meléndez, dueño de una constructora en el Valle de Río Grande, antes de las elecciones de este martes: "Los hispanos no tenemos partido de preferencia".

"Votamos por Trump para castigar a Biden. Ahora vamos a castigar a Trump y votar a los demócratas", adelantaba.

"¿Y cuándo va a parar el juego? Estamos cansados de pedir ayuda".